Comenzando con cuero vacuno, caprino y ovino, el año 2002 se apostó por incluir a la línea de producción un cuero considerado en varios países como “exótico”, un cuero hasta entonces no muy apreciado en Bolivia. El cuero de llama tiene un importante valor agregado, con la fabricación de calzados, chamarras, bandoleras, correas, y una variedad de otros productos que revalorizaron a los camélidos andinos.
Pensar sólo en la comercialización de productos transformados de cuero es cerrar la visión, la cadena productiva de los camélidos la constituyen varios integrantes: desde familias bolivianas del sector andino que trabajan en la crianza de camélidos, los acopiadores de cuero crudo, empresas pequeñas y grandes curtidoras, unidades familiares productivas que trabajan en la fabricación de artículos de cuero, jóvenes y señoritas en el área de comercialización.
Los productos finales son artículos de cuero de la mejor calidad en el material y confección, con todas las bondades del cuero camélido: mayor flexibilidad, durabilidad, comodidad y salud para los consumidores.




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